COLUMNA por Jean PING, Presidente de la Comisión de la Unión Africana y Nicole GUEDJ, ex ministra francesa y Presidente de la Fundación Cascos Rojos -
No hay un mes que pase sin que un huracán, un ciclón o un terremoto venga a devastar nuestro planeta. Según la ONG inglesa, OXFAM, 250 millones de personas son, cada año, victimas de catástrofes naturales. Y, en el 2015, los números llegarán hasta mas de 375 millones.
Estas ultimas semanas, fueron Haití y Chile los lugares devastados. Recordamos también al Tsunami que destrozó al Sureste de Asia, al huracán Katrina que causó estragos en Louisiana o a las lluvias torrenciales que inundaron a África del Oeste. No hay un lugar del planeta a salvo.
De las ultimas catástrofes nos llegaron, una vez mas, imágenes de caos que revelan los limites del sistema humanitario actual. Poniendo de lado al compromiso de los actores locales y a la movilización sin precedentes de medios, hay que admitir que la comunidad humanitaria no esta bastante fuerte para enfrentarse a los desafíos de la naturaleza y de los trastornos climáticos. No necesitamos nuevos actores : las ONGs y las agencias intergubernamentales ya cumplen un esfuerzo considerable.
Tampoco necesitamos una nueva filosofía. Salvar vidas es la única idea que hay que valorizar. El mundo humanitario necesita nuevos marcos, preparación, coordinación, regulación, estructuración y sistemas de vigilancia. Necesita una “inteligencia humanitaria” para anticipar y unificar su acción. No paramos de evaluar nuestra huella ecológica y calcular nuestra eficiencia energética. Ya es tiempo de aprender a organizar y gestionar los recursos humanitarios, las capacidades materiales y los medios humanos.
Sin duda, sería la Organización de las Naciones Unidas que tendría que apropiarse ésta misión. Porque es su responsabilidad proteger a todos los ciudadanos del mundo. Es la única organización que tiene la legitimad de coordinar las acciones de todos los equipos de socorros, que sean gubernamentales o no.
Lo que nos falta hoy en día es una fuerza humanitaria internacional de respuesta rápida. Es lo que deseamos sinceramente. Existen fuerzas de paz para los conflictos armados. Es hora de crear los cascos rojos-rojo como el color de alivio- en los desastres naturales.
Nuevo centro de crisis mundial, los Cascos Rojos trataran de facilitar la acción de las ONG en situación de emergencia. La urgencia es un período de crisis en el cual no se puede anticipar o controlar nada sin la presencia del aleatorio. Hay sin duda un periodo de tiempo incompresible, necesario para canalizar la asistencia internacional. Sin embargo, una vez allí, debemos ser capaces de desplegar nuestros esfuerzos en forma organizada y coordinada. Sin perder tiempo.
Recordamos que es en las primeras horas de la catástrofe que todo esta en juego, que todavía podemos esperar salvar vidas. Después, ya es demasiado tarde y los trabajadores de rescate dedican más tiempo a contar las víctimas que a salvarlas.
Somos perfectamente capaces de inventar un humanitario eficaz y sostenible. Y podemos construir esta emergencia humanitaria con los Cascos Rojos, al 100% humanitarios, organizados por un estado mayor reinformado y por una refuerzo de operacionales.
Un Estado Mayor capaz, de identificar de antemano las necesidades y de mutualizar los recursos humanos y materiales disponibles. Un Estado Mayor, que tendrá sucursales en todos los continentes para desarrollar planes de acción y de armonización de los procedimientos.
Una fuerza operacional desplegable en caso de emergencia, para coordinar el socorro y regular la ayuda internacional.
Después de la catástrofe de Haití, la comunidad internacional debe reconocer la necesitar de elegir un “conductor” del mundo humanitario
Es vital para las víctimas y urgente para los socorristas que se quejan de no ser capaz de optimizar sus actividades por falta de organización y coordinación.
Desde Puerto Príncipe, teatro a la vez de la movilización sin precedentes de la ayuda internacional pero también de la mas grande desorganización de los socorros, el Presiente Haitiano René Préval se juntó a la causa de los Cascos Rojos.
“Hay que organizar la ayuda mas arriba de cada catástrofe. En ese sentido, soporto la proposición de la ex ministra Nicole Guedj de crear, siguiendo el modelo de los Cascos Azules de la ONU que actúan para mantener la paz, una unidad internacional llamada los Cascos Rojos que funcionará bajo los auspicios de la ONU. El rol de los Cascos Rojos será de juntar los países que quieren ayudar con fin de coordinar la ayuda para que llegue a tiempo.”
Dos meses más tarde, Fue en la conferencia de reconstruccion de Haiti en las Naciones Unidas, delante de 140 estados miembros que el presidente de Haiti reiteró su llamado declarando que “la generosidad de los estados debe ser disciplinada”
Mas recientemente, El Vaticano también se manifestó para reclamar un nuevo modo de gobernanza humanitaria: "La buena voluntad no es suficiente. La cuestión de la coordinación del socorro se quedara sin solución hasta que no hemos tomado las decisiones necesarias " notaba L'Osservatore Romano, el periódico del Vaticano, el 2 de marzo pasado, sublevándose antes de llamar a la "voluntad política" de los jefes de estado para crear una "protección civil de la ONU".
“¿Finalmente, porque África, unida, no sería la que conscientemente podría llevar los Cascos Rojos hasta la tribuna de la Asamblea General de la ONU?”
El artículo 13 del Protocolo constitutivo de la Paz y Seguridad (CPS) de la Unión Africana habla de una Fuerza de Reserva Africana. uno de los elementos del mandato de la fuerza es la asistencia humanitaria, la responsabilidad de aliviar el sufrimiento de las poblaciones civiles afectadas por conflictos y desastres naturales. Deseamos demostrar la sensibilización de las instancias de la Unión Africana.
La solidaridad africana podría quemar el "derecho a la ayuda de mármol de la Carta de la Organización de la Unión Africana. África, con visión de futuro debe hacer oír su voz en este debate, ¿por qué no en mayo, en Niza, el África próxima Cumbre de Francia?