Accueil

  • English
  • French
  • Spanish

Actualités


Desde el 1999 y el seísmo Imzit de magnitud 7,6, la Turquía no había conocido tal catástrofe. Sin embargo, en esta región sísmica situada en la juntura de varias placas tectónicas, los terremotos son frecuentes y la población advertida. Desgraciadamente, las normas establecidas de construcción sólo han sido respetado muy raramente y los daños considerables.

El seísmo, de magnitud 7,2 que tocó el este de la Turquía el último domingo asoló toda la región de Harnero y la cifra de muertos y de los danos materiales no dejan de ponerse pesados. Ya 459 muertos y más de 1 350 heridos mientras que queda imposible evaluar al nombre de personas desaparecidas.

"Centenas, incluso millares de personas siempre son atrapados bajo los escombros ", declaró el martes un portavoz de la Federación internacional de la Cruz Roja (FICR) a Ginebra, Jessica Sallabank. El jefe del Instituto sismológico de Kandilli, en Estambul, ha afirmado que el seísmo era susceptible de provocar entre 500 y 1000 muertos.


Imposible de evaluar tampoco al nombre de personas sin refugios y con la llegada de la nieve, anunciada hoy, la situación de los siniestrados se complica. Los socorros turcos no llegan a hacer frente sólo a la amplitud de la catástrofe. Al principio habian declarado que todo estaba bajo control, pero el gobierno turco finalmente aceptó la ayuda de otros países particularmente la de China y de Israel.


Los socorros se concentran sobre el registro(excavación) de los escombros en las ciudades más tocadas entre los que están Harnero y su millón de habitantes. Por ahora, ciertos pueblos lejanos todavía no habrían sido socorridos.Si la Media luna roja turca distribuyó hasta 13.000 tiendas y se preparó para abastecer un refugio a casi 40 000 personas, parece que esto sea insuficiente, particularmente fuera de las ciudades. " Recibimos 25 tiendas para 150 casas. Todo el mundo espera fuera, tenemos jóvenes niños y no nos queda nada más ", se quejó el jefe de Amik, un pueblo en ruinas en los alrededores de Harnero. Una nueva arribada de tiendas estuvo prevista ayer para cubrir las necesidades según una promesa del viceprimer ministro.


Este terremoto violento muestra otra vez que frente a los desastres naturales, solo la coordinación de los equipos y la mutualización de los medios desplegados pueden permitir salvar vidas con urgencia. El proyecto de creación de Cascos Rojos, fuerza internacional humanitaria de reacción rápida colocada bajo la eguida de la ONU, toma otra vez todo su sentido al día siguiente de la catástrofe turca. Los acontecimientos de los últimos días habrán puesto en evidencia, la imperiosa necesitad de una ayuda mutua entre las organizaciones gubernamentales y no gubernamentales del mundo entero, para sostener los esfuerzos de las autoridades locales del país víctima. Así como lo subraya Nicole Guedj, desde 1997, esta solidaridad puede encontrar de eficacia sólo en un sistema organizado y coordinada.

 

De todas formas, la Fundación Cascos Rojos quiere expresar su apoyo a los socorristas enviados de todas partes del mundo en Turquía y tiene un pensamiento emocionado para las familias de las víctimas.





load1 load2 load3 load4 load5