Del tsunami a Birmania, de Luisiana al Sichuan, la escena internacional ha visto la emergencia, en pocos años, de una verdadera “humanitariamanía”. Además del compromiso de los actores sobre el terreno y de la puesta a disposición de medios cada vez más importantes, es hora de optimizar la utilidad de los recursos disponibles y de superar el malgasto. ¿Falta de comunicación? ¿Déficit de información? ¿Ausencia de coordinación?
Desde 1997, Nicole Guedj, antigua ministra y Presidente de la Fundación de los Cascos Rojos, defiende la creación de una “fuerza humanitaria internacional de reacción rápida”, situada bajo la égida de las Naciones Unidas. Hermanos humanitarios de los Cascos Azules, los Cascos Rojos tienen como misión organizar y coordinar la acción de los equipos de rescate.
A la hora de ver que el cambio climático provoca una serie incondicional de catástrofes naturales de amplitud cada vez mayor, el autor nos expone los medios para inventar un humanitario eficaz y duradero para así hacer frente a las consecuencias de las fuertes conmociones ambientales.
Para los Cascos Rojos en la ONU, es una “alerta”, un manifiesto que dibuja los contornos de un nuevo modo de gobierno humanitario.
Que esto le sirvan tambien a otros de ejemplo…