
Ni pasa un mes sin que un huracán, un ciclón o un terremoto afecte a nuestro planeta. El año 2011 habrá sido, una vez más, señalado por trágicas catástrofes naturales. El pasado 11 de marzo, el Japón sufrió el seísmo mas mortífero de su historia, seguido de maremoto, los cuales causaron más de 15 000 víctimas y desaparecidos.
Enfrentados a una catástrofe humanitaria de envergadura, los japoneses dudaron unos días antes de permitir la entrada de las ONG y de los equipos de Socorro extranjeros por su territorio. Especialmente preparados y entrenados, los japoneses supieron hacer frente a las puestas de la crisis pero fueron confrontados a un sentimiento de impotencia con las numerosas desapariciones. 200 personas al primer día, luego más de 1000 en una semana y varias decenas de miles en menos de un mes.
Para ayudar a todas las víctimas de los trastornos del entorno, la Fundación Cascos Rojos trabaja para la concepción de soluciones innovadoras, dedicadas a reforzar las capacidades de intervención de los actores humanitarios de terreno. Así fue como MISSING.NET, el motor de investigación humanitario mundial de los desaparecidos, ha sido puesto en marcha al día siguiente de la catástrofe japonesa, tal como nuestro contenedor satelitario Emergesat había sido desplegado, en Port-au-Prince, unas horas después del terremoto de 2010 a fin de re-establecer la red de comunicación local.
2011 había sido también, para todo el equipo de la Fundación Cascos Rojos el ano del compromiso. Democratizar la acción humanitaria, para que deje de pertenecer a unos escasos peritos, queda en el centro de nuestras ambiciones. Fue aquel espíritu de apertura el que destaco en la segunda edición del Salón del libro humanitario Humani’Book, en cuya ocasión más de treinta y cinco autores comprometidos compartieron sus experiencias con el público.
También fue con esta perspectiva que tuvo lugar la tercera edición del Challenge Humanitech, concurso estudiante de la invención humanitaria, que una vez más demostró la determinación de nuestra juventud a construir un mundo justo y duradero.
Las catástrofes naturales no son llamadas disminuir. Muy al contrario, según las previsiones, 375 millones de personas podrían ser víctimas de desastres climáticos de aquí a 2015. Juntos, debemos encaminarnos hacia un nuevo modo de gestoría humanitaria. Debemos proseguir con nuestro combate para la creación de Cascos Rojos en la ONU.
